Salvarse por los pelos, el origen de la expresión

Bogotá 17 de marzo de 2021

Luisa V grupo Torcoroma Bogotá

Hoy 17 de marzo se celebra la fiesta irlandesa de San Patricio y no puedo pensar en una mejor fecha para contarles mi historia. Esta fiesta habla de sobre cómo un santo logro catolizar a personas en Irlanda explicando la santísima trinidad con un trébol. No tengo muy claro en que momento de la historia de la humanidad se convirtió en una fiesta de consumo de cerveza verde a nivel mundial pero así fue. Recuerdo que mi primera fiesta fue en el año 2012 tenia 20 años y me sentía llena de vida poderosa e independiente al llegar a un pub de la 85 en Bogotá a las 11 am para tomar toda la cerveza verde que pudiera por que justo se me cruzaba con un evento familiar que tenía ese mismo día. Después de un par de horas mi primo me recogió en el pub y me llevo a mi casa, ahí estaba yo totalmente borracha y recibí varias miradas de decepción por parte de mi abuela quien llevaba 30 años en Al-Anon y conocía de primera mano la enfermedad del alcoholismo en mi familia.

 

Durante los siguientes 6 años mi consumo aumento sustancialmente, fuera San Patricio o un fin de semana cualquiera. El alcohol se volvió el eje central de mi vida definía mis amistades, mi pareja, mis relaciones familiares y mi estado mental. Parecía que si no tomaba alcohol no me sentía completa. Esperaba con ansias el viernes y detestaba el lunes. Mi último San Patricio de consumo fue en marzo de 2018 y fue uno de mis fondos, no recuerdo muchos detalles de esa noche, pero tengo la imagen de estar fuera de mi apartamento sin poder entrar por que no tenía mis llaves, unos minutos después en medio de mi niebla mental recordé que las había dejado donde mis papás y fui por ellas. Mi familia me recogió a las 7 am por que teníamos el cumpleaños de mi tía fuera de Bogotá, que desastre, yo seguía borracha y sabia que me espera un guayabo monumental. No pude comer nada ese día y me la pasé llamando a mis amigos para que me reconstruyeran la noche, quería saber si había sido infiel, si había sido grosera o si me había quedado sola en algún momento de la noche por que mi mayor miedo era una violación.

 

Unos días después, como a finales de marzo, me cuestioné si yo era alcohólica, en ese momento yo ya llevaba un año asistiendo a Al-Anon por que tengo familiares y amigos alcohólicos y ahí estaba yo emborrachándome igual o peor que ellos. Conocer y entender la enfermedad del alcoholismo no me basto para parar. Siempre quise ser una bebedora social pero nunca lo he sido y nunca lo seré. Bueno volviendo a marzo de 2018, cualquier persona después de semejante borrachera de San Patricio no lo volvería a hacer o por lo menos dejaría de tomar unos meses. Yo estaba tomando al día siguiente. Y comenzó nuevamente el ciclo de “sólo voy a tomar cerveza o vino”, ¡luego de unos meses comenzaba otra vez con tragos fuertes como whisky y pensando “ah! ahora si entendí cómo es”, esta vez no me voy a emborrachar.

 

A lo largo de 2018 tuve varios fondos, pero mi despertar espiritual llegó en un concierto de rock argentino “El Cosquin” donde se presentó la famosa banda española Ska-p. Hay una canción muy famosa de ellos que se llama “no lo volveré a hacer más” y escuche la siguiente estrofa:

 

“Han pasado unos días ya

Me he jurado que no habrá más

Ni una más, ni una más, ni una más

Sólo un vinito para comer

Y el chupito que va después

Y otra vez

Otra vez, la espiral”

 

Definitivamente ahí entraba yo en la espiral una vez más. Había prometido no volver a tomar y mucho menos emborracharme, pero mis intentos habían fallado. Había un grupo de AA que se reunía después de mi reunión de Al-Anon y siempre había querido quedarme, pero me daba miedo. En ese mismo concierto mi esposo tocó un fondo y lo lleve a la fuerza a AA pero siento que me estaba llevando a mi misma. Cuando me leyeron las preguntas y me declaré alcohólica sentí un alivio gigante. Sentí que me daban la noticia que le da un medico a una persona que está destinada a morir, pero él le dice que tiene una cura para su rara enfermedad.

 

Al otro día fui a mi primera reunión en Torcoroma donde me sentí muy bien y le pedí el teléfono de una madrina a una chica que estaba en la reunión. Me tomo casi año y medio aceptar que no bastaba con declarase alcohólica, si no que hay que hacer el programa a conciencia. En mayo de 2020 me cogió la pandemia con ideas locas de volver a tomar y dije Dios mío si que soy alcohólica. Me puse en contacto con mi madrina que me remitió a otra increíble mujer y comencé a trabajar los pasos. Voy en el cuarto paso, pero he recibido tantos regalos de este hermoso programa que decidí contarles mi historia. Tengo la esperanza que una mujer se sienta inspirada con esta historia y que sepa que hay una mejor forma de vida. Dios me llevo poco a poco hasta el programa, hoy vivo cada día con mucha paz y serenidad como nunca creí posible. Desde niña sufría de ansiedad y un miedo inmenso a la muerte, los pasos me han dado una fe en Dios, quien siempre me ha cuidado, me ha amado y esta a cargo de mi vida. Mis ataques de ansiedad se han reducido y el miedo a la muerte ya no gobierna mis pensamientos. Creo que la muerte es un paso más de este ciclo y agradezco haber nacido a pesar de que algún día moriré por que tengo la oportunidad de sentir y el día que acabe mi vida conoceré a Dios y eso suena hermoso. Les cuento que un mes después de declararme alcohólica quede embarazada y llevaba 3 meses buscando bebe, pero solo hasta ese momento lo logre. Hoy en día mi bebe tiene 19 meses y estoy en busca de mi segundo hijo. Solo por la gracia de Dios puedo ser la madre que ni me imagine que podía ser a causa de mi compulsión, obsesión y adicción. Les cuento que hoy celebre mi tercer San Patricio en abstención y me dieron un pin que decía ¨ser libre nunca supo tan verde¨ Y ahora se que la libertad es no estar atada al diablo en la botella y volver a mi casa en mis cinco sentidos a abrazar a mi bebe. Gracias a este programa he encontrado mi propósito de vida, detener el contagio familiar de la enfermedad del alcoholismo en mi familia, es decir, con mi esposo e hijos.