CORREGIR EL DAÑO
En muchos casos veremos que, aunque el daño causado a otros no ha sido muy serio, el daño emocional que nos hemos hecho a nosotros mismos ha sido enorme.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, pp. 77-78
¿Alguna vez pensó que el daño que le hizo a un socio comercial, o quizás a un miembro de la familia, fue tan leve que realmente no merecía una disculpa porque probablemente no lo recordaría de todos modos? Si esa persona, y el mal que se le ha hecho, sigue viniendo a mi mente una y otra vez, causándome un sentimiento de inquietud o tal vez de culpabilidad, entonces pongo el nombre de esa persona al principio de mi “lista de enmiendas” y me dispongo a hacer una sincera disculpa, sabiendo que me sentiré tranquilo y relajado con esa persona una vez que se complete esta parte tan importante de mi recuperación.










