“Hace un tiempo, un orador dijo que no servía admitir que uno era alcohólico si, a pesar de la afirmación, no se comprendía qué significa, en verdad, ser alcohólico. …. Dijo que no servía admitirlo incluso comprendiendo perfectamente qué significa, salvo que uno aceptase, sin resentimiento, el hecho de ser alcohólico”.
“Había perdido la guerra”, TORONTO, ONTARIO, NOVIEMBRE DE 1952. De Step By Step










