“PEDIMOS SU PROTECCIÓN”

8 de septiembre Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 59 Yo no podía manejar mi vida solo. Había tratado de hacerlo y fracasé. Mi “pecado máximo” me arrastró al nivel más bajo que haya podido llegar e, incapaz de funcionar, acepté el hecho de que desesperadamente necesitaba ayuda.