RECUPERADO POR EL AMOR

18 de septiembre Toda nuestra atesorada filosofía de independencia tuvo que ser puesta a un lado. Esto no fue hecho con nuestra bien conocida fuerza de voluntad; era más bien una cuestión de desarrollar la disposición de aceptar estas nuevas realidades de la vida. Ni huimos ni peleamos. Pero sí aceptamos. Y entonces fuimos libres.