Me fui como un avión en picada hasta estrellarme en la tierra. En los últimos días de mis borracheras tomaba día y noche. Amanecía con la maldita cerveza en la mano hasta que anochecía. Perdi total control de mi mismo, no podía parar de tomar. Y ya estaba harto de tomar, quería parar de tomar, pero no podía.
LV enero/febrero 2024, Introspección, Gustavo R., Homeland, CA










