Pude comprender mi enfermedad escuchando las experiencias de otras alcohólicas, el amadrinamiento y la práctica de los Doce Pasos. Pude saber que hay una salida de ese laberinto lúgubre, de esa oscuridad interminable. Pude sentir alivio a mi desesperación, mi amargura y desolación.
LV enero/febrero 2024, ¿Alcohólica, yo?, Ana M., West Valley, UT










