“Reforzado por la gracia que podía encontrar en la oración, me encontré obligado a valerme de toda la voluntad y fuerza de las que disponía para extirpar esas defectuosas dependencias emocionales de otra gente, de AA — para decir verdad, de cualquier circunstancia o cosa que fuera. Únicamente al lograrlo, sería libre de amar”.
Bill W., cofundador de A.A., enero 1958. La próxima frontera: la sobriedad emocional. El Lenguaje del Corazón









