“Pero Dios, con su divina bondad, puso en mi camino a Alcohólicos Anónimos. Llegué allí a buscar una solución a mi problema con la bebida y, para mi sorpresa, me encontré con una forma de vida nueva y diferente, de la cual hoy vivo enamorada”.
Julio/Agosto 2000, San Juan, Puerto Rico. “Carta a una recién llegada”. Lo Mejor de La Viña









