Unos bebían para que su imaginación echara a volar más alto todavía. Otros, desesperados, bebían para eliminar las insoportables visiones que creaba su imaginación. Pero al encontrar el camino de regreso, su imaginación responde a nuevos hechizos y su conversación abunda en colores y luz. Y eso también los convierte en compañeros encantadores.
Felices, Alegres y Libres. Los alcohólicos son encantadores. Julio de 1944









