No beben, transitan el programa, crecen con espiritualidad, recuperan el amor de su familia y el respeto de amigos y vecinos. En suma, se convierten, de ruinas humanas que fueron, en seres dignos y serviciales. O sea: en buenos AA.
Lo Mejor de La Viña. Seamos inclusivos con los no creyentes. Mayo/Junio de 2001









