“El valor de un padrino no puede medirse con algún tipo de escala de evaluación. Mi buen padrino era un tipo que podía comunicarse conmigo y que creía que algún día yo lograría comunicarme con él. A pesar de mi firme resistencia, me guió para que participara en el grupo”.
Frente a Frente. Mi buen padrino. Julio de 1973









