“La gente habla sobre la experiencia espiritual que tienen después de dar el Cuarto Paso. Lo que me ocurrió fue que aprendí sobre la persona que había sido. Ahora comprendía lo que podía hacer y tenía un mejor sentido de dirección acerca de las áreas en las que tenía que concentrarme. Había contemplado mis ‘deformaciones emocionales’ y ahora ‘podía empezar a corregirlas'”.
Mujeres en AA. Ponerle nombre a los sentimientos. Marzo/abril 1997









