La melancolía, la depresión y el negativismo son terriblemente contagiosos. Bajo sus efectos, lastimé a otros y también me lastimé a mí mismo. Tomé decisiones estúpidas y me negué a actuar cuando debía hacerlo. Igual que lo hacía cuando bebía. Pero la risa y el buen humor también son contagiosos. Son parte del regreso a la cordura. Puedo verme tal como soy en realidad y sentirme dispuesto a ayudarme y a aceptar ayuda de otras personas.
Felices, Alegres y Libres. M.U. Brighton, Colorado








