“Así que dejé de rezar de boquilla la Oración de la Serenidad de AA, y empecé a hacerlo con plena sinceridad. Una y otra vez decía: ‘Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia’”.
El lenguaje del corazón. Diciembre de 1957









