“Un despertar espiritual es el conducto por el que encontramos la sobriedad. Y para nosotros los AA, la sobriedad significa la vida misma. Sabemos que el despertar espiritual es la llave que nos abre la posibilidad de sobrevivir el alcoholismo y que, para la mayoría de nosotros, es la única llave. Tenemos que despertar; si no, morimos”.
El lenguaje del corazón, diciembre 1957









