“Seguía preguntándome a mí mismo, ¿Por qué los Doce Pasos no sirven para
liberarme de la depresión? Hora tras hora, tenía la mirada fija en la Oración de San
Francisco Es mejor consolar que ser consolado. Aquí tenía la fórmula. ¿Por qué no
funcionaba?”
La próxima frontera: la sobriedad emocional. Bill W., enero de 1958. El lenguaje del corazón









