“Cuando el alcohol me hizo postrar de rodillas, me preparó para pedir el don de la fe. Y todo fue transformado. Nunca más, a pesar de mis dolores y mis problemas, experimentaría el desconsuelo de los años anteriores. Vi el universo iluminado por el amor de Dios. Ya no estaba solo”.
Como lo ve Bill. Grapevine, enero de 1962








