Hoy puedo levantar la vista y decir gracias a Dios, gracias a Alcohólicos Anónimos y gracias a mi grupo por la oportunidad de servir, ya que en el servicio descubrí las pautas para encontrarme a mí mismo, que estaba tan perdido en el mundo del alcohol.
LV, noviembre//diciembre 2023. El brillo de la alegría, Cireneo S., Yakima, WA









