“Un miembro de la comunidad me dijo que nunca más tenía que tomarme otro trago, que podía vivir el resto de mi vida, un día a la vez, sin el alcohol. Me dijo que si me convertía en un miembro activo del programa y me hacía consciente de mi propia es-piritualidad, iba a recibir un poco de serenidad sin importar cómo marchara mi vida”.
Noviembre/diciembre 1996, Astoria, Oregón. “La mejor vida posible, un día a la vez”, Lo mejor de La Viña









