Empecé poco a poco a sentir los efectos del alcohol, los que me gustaron porque de ser una persona tímida y callada, empecé a sentirme alegre y desinhibida. Una vez que tomaba la primera bebida podía bailar, cantar y, lo que más me gustaba, hablar sin pensar qué decía la gente.
LV, enero/febrero 2024, Soy Suficiente, Angelica A., Dallas, TX









