“Hoy tengo una idea más clara de cuál es mi función como madrina y cuál no es. Mi responsabilidad es mantenerme sobria, estar dispuesta a escuchar, compartir mis pensamientos, orar por los demás y dejar que vivan su propia vida. No tengo el deber de ‘arreglar’ a nadie, de hacer que otros recuperen la sobriedad, de lograr que sean felices, de exigirles que cumplan con las normas, ni tampoco debo tomar decisiones por ellos”.
¿Qué es y qué no es un padrino o una madrina?”. BERLÍN, CONNECTICUT, SEPTIEMBRE DE 2004. Del AA Grapevine








