“En sí misma, la experiencia de sincerarme totalmente por primera vez ante un miembro de AA me drenó y me dejó aturdido. Al recobrar la sensibilidad, me di cuenta de que algo había cambiado en mi interior. Fue la primera vez que, en AA, logré sentir la luz del amor de Dios sobre mis heridas —y verdadera paz mental—”.
“Perdonarse a sí mismo”. MEMPHIS, TENNESSEE, OCTUBRE DE 1977. De Step By Step










