“No fueron las maravillosas personas que conocí a lo largo de este fantástico territorio quienes me ayudaron a mantenerme sobrio la mayor parte del tiempo. Fueron las increíbles personas que, sentadas alrededor de una mesa en mi ciudad, me amaron cuando yo no podía amar, esperaron a que dejara de mentir, y me toleraron cuando no quería formar parte de nada y nunca me rechazaron cuando resultaba insoportable. Gracias a su amor y a su paciencia, pude salir de mí mismo y comprometerme, como pude, con el grupo”.
“¿Para qué sirve el grupo base?”. NEOSHO, MISURI, SEPTIEMBRE DE 1986. De El grupo base







