“Al fin paré de beber y de autodestruirme. Me acepto, me valoro y me respeto así como estoy, así como soy. Sin embargo, hoy no volvería a beber ni aun pudiéndolo hacer. He aceptado, alma y corazón adentro, que soy alcohólica y que no puedo con esa primera copa”.
Marzo/Abril 1999, México, D.F., México. “Un fuerte huracán que arrasó con todo”. Lo Mejor de La Viña









