“No maldigo al alcohol. No le guardo rencor, ni resentimientos. Por el contrario, gracias a la bebida pude encontrar a Alcohólicos Anónimos, recuperar el amor de mis seres queridos, ser recibido nuevamente en el seno de la sociedad, recibir abrazos de mis verdaderos amigos por el cambio que se va operando en mí, veinticuatro tras veinticuatro horas, ser respetado y valorado en mi trabajo”.
Enero/Febrero 1999. “Carta abierta al alcohol”. Lo Mejor de La Viña









