Podemos confiar en que aquellos graves dolores de crecimiento que son la invariable secuela de una desviación radical de la Tradición de AA volverán a poner en el buen camino al grupo equivocado. No hay necesidad de que un grupo de AA sea coaccionado por ningún gobierno humano aparte de sus propios miembros. Su propia experiencia, más la opinión de los demás grupos de AA de los alrededores, más la orientación divina manifestada en la conciencia del grupo, será suficiente”.
Bill W., cofundador de A.A., marzo 1948. “Cuarta tradición”. El Lenguaje del Corazón, p. 81









