Ya que ahora se ha puesto bien en claro que sólo un alcohólico recuperado puede verdaderamente ayudar a un alcohólico enfermo, ha recaído sobre todos nosotros una tremenda responsabilidad, una obligación tan grande que equivale a ser una encomienda sagrada. Porque para nosotros los que padecemos del alcoholismo, la recuperación es una cuestión de vida o muerte. Así que la Sociedad de Alcohólicos Anónimos no puede nunca arriesgarse a ser desviada de su objetivo primordial.
El Lenguaje del Corazón. Quinta Tradición. Abril de 1948









